Condado de Kildare
Knockaulin (Dún Ailinne)
Tara no gobernó Irlanda sola. En el extremo sureste del Curragh de Kildare, sobre una colina hoy convertida en granja, se extiende Knockaulin, Cnoc Ailinne en irlandés, mejor conocida por su antiguo nombre de Dún Ailinne. Mientras los Uí Néill construían el mito de Tara como sede eterna de los Altos Reyes, los reyes de Leinster levantaron aquí su propia respuesta: un recinto ceremonial tan grande como cualquiera de la antigua Irlanda. Junto a Tara, Emain Macha y Rathcroghan, Dún Ailinne completa los cuatro grandes sitios reales de la isla, uno por cada provincia.
Hoy no hay cairn, ni torre, ni centro de visitantes. Solo una colina de hierba, ganado pastando encima de ella sin saberlo, y bajo la superficie uno de los yacimientos de la Edad del Hierro mejor documentados de Irlanda. Desde 2010 figura, junto a los otros grandes sitios reales, en la Lista Indicativa de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
De los Orígenes al Presente
Neolítico y Edad del Bronce
Una colina ya frecuentada
Las excavaciones arqueológicas han documentado actividad en la cima de la colina desde el Neolítico, mucho antes de que se construyera el gran recinto que hoy define el lugar. Es la misma profundidad temporal que comparten otros grandes sitios rituales irlandeses, como Tara o Loughcrew.
Después del 700 a. C.
La respuesta de Leinster a Tara
En época histórica, Dún Ailinne fue símbolo de la soberanía de Laigin, el reino de Leinster, entonces limitado al norte por el río Liffey y rival de los Uí Néill de Mide, que promovían la idea de Tara como sede inmemorial de los Altos Reyes. Los reyes de Leinster respondieron levantando su propio gran recinto: un banco y foso de 365 metros de diámetro que envuelve la cima entera de la colina, comparable en escala a los recintos ceremoniales de Tara y Emain Macha (Navan Fort).
Edad del Hierro (c. 600 a. C. – 400 d. C.)
Las excavaciones de Wailes
Entre 1968 y 1975, el arqueólogo Bernard Wailes, de la Universidad de Pensilvania, excavó la cima de Knockaulin y documentó una sucesión de grandes estructuras circulares de madera, a las que llamó fase Blanca, fase Rosa y fase Malva. Una de ellas, formada por tres zanjas concéntricas que sostenían una empalizada y encerraban un espacio de unos 28 metros, resultó sorprendentemente similar a una estructura hallada en Emain Macha y fechada hacia el 150 a. C. ¿Para qué servía exactamente? Poco se sabe con certeza — pero todo apunta a un uso ceremonial más que doméstico o defensivo.
Fase final
Del gran recinto al gran banquete
Cuando la última de las grandes estructuras de madera fue desmantelada, no se levantó otra en su lugar. En su lugar, la cima recibió capas de material quemado con grandes cantidades de huesos de animales —sobre todo ganado y cerdo, aunque también oveja y caballo—, señal de que el lugar pasó de la construcción monumental a un uso centrado en grandes banquetes rituales.
1798
Refugio de los Irlandeses Unidos
Durante la rebelión de 1798, la altura y las defensas antiguas de Dún Ailinne le dieron un nuevo uso, muy alejado del ceremonial: sirvió de posición defensiva a los Irlandeses Unidos antes de su rendición en Castlemartin.
2010
Knockaulin Hoy
Irlanda incluyó a Dún Ailinne en su Lista Indicativa ante la UNESCO como parte de "Los Sitios Reales de Irlanda", junto a Tara, Cashel, la Colina de Uisneach y Rathcroghan. Hoy la colina sigue siendo, sobre todo, lo que ha sido durante generaciones recientes: una granja en activo, propiedad de la familia Thompson, donde el pasado real de Leinster descansa bajo la hierba que pastan sus vacas.
La Leyenda
Baile y Aillinn
La tradición medieval vincula el nombre de esta colina a Aillinn, protagonista de uno de los relatos de amor más tristes de la literatura irlandesa antigua. Aillinn, hija de Lugaid, y Baile, heredero real del Ulster, se amaban sin haberse visto nunca y acordaron encontrarse en las orillas del Boyne. Antes de que pudieran reunirse, un mensajero misterioso se adelantó a cada uno por separado y les mintió: a Baile le dijo que Aillinn había muerto; a Aillinn, que Baile había muerto. Ninguno de los dos sobrevivió a la noticia falsa.
De la tumba de Baile creció un tejo con la forma de su rostro; de la tumba de Aillinn, un manzano con el suyo. Siete años después, los poetas cortaron ambos árboles e hicieron con su madera dos tablillas: una con los amores y cortejos del Ulster, otra con los de Leinster. Cuenta la leyenda que, en la fiesta de Samhain celebrada en Tara, el rey Art mac Cuinn sostuvo las dos tablillas frente a frente y estas saltaron la una hacia la otra, uniéndose como la madreselva alrededor de una rama, sin que nadie pudiera ya separarlas. No hay excavación que confirme esta historia —pertenece a la tradición literaria medieval, no a la arqueología—, pero es ella, y no un rey documentado, quien dio nombre a Ailinn, y a la colina que hoy llamamos Knockaulin.
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Cómo Visitar
- Acceso: no hay acceso público a Knockaulin. Es una granja privada en activo, propiedad de la familia Thompson, y no debe visitarse sin su autorización expresa.
- Gestión: a diferencia de Tara, no es un sitio gestionado por el OPW ni cuenta con centro de visitantes, pese a su reconocimiento internacional.
- Vista alternativa: el cementerio de Old Kilcullen, con su torre redonda, ofrece una de las mejores vistas de la colina desde un lugar de acceso libre y gratuito.
- Recomendación: no te acerques al ganado ni entres en el terreno sin permiso; consulta antes con el Condado de Kildare si planeas visitar la zona.
Información oficial de visita: tipperarycoco.ie ↗
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