La Abadía de Kylemore junto al lago, Condado de Galway

Connemara, Condado de Galway

Abadía de KylemoreUn castillo construido por amor

Foto: © Tourism Ireland, filmed by Gareth McCormack

A comienzos de la década de 1850, Mitchell Henry y su esposa Margaret viajaban por Connemara cuando vieron un pabellón de caza junto a un lago que les robó el corazón. Años después, Mitchell lo compró y lo convirtió en un elaborado regalo de amor para Margaret: un castillo victoriano cuya primera piedra colocó ella misma el 4 de septiembre de 1867, y que tardó cuatro años y cien hombres en completarse.

La historia que siguió tiene tanto de dolor como de romance. Tras pasar por manos del Duque y la Duquesa de Manchester, en 1920 el castillo encontró un destino inesperado: una comunidad de monjas benedictinas, las Damas Irlandesas de Ypres, que habían huido de Bélgica durante la Primera Guerra Mundial, lo compraron y lo transformaron en la abadía que sigue siendo hoy.

De Castillo Victoriano a Abadía

1867–1871

Mitchell y Margaret Henry

Margaret Vaughan Henry colocó la primera piedra del castillo el 4 de septiembre de 1867. Su marido Mitchell, más tarde diputado por el condado de Galway, había planeado la construcción como un regalo de amor y un "nido" para su creciente familia, tras haber quedado enamorados del valle de Kylemore años antes durante un viaje por Connemara. La construcción llevó cuatro años y el trabajo de cien hombres. Durante sus 35 años de residencia en Kylemore, los Henry desarrollaron la finca y Mitchell se convirtió en una figura clave de la política y la reforma social irlandesa, aunque la familia también sufrió grandes pérdidas.

1909

El Duque y la Duquesa de Manchester

El castillo fue vendido al Duque de Manchester, William Angus Drogo Montagu, y a su esposa, la heredera estadounidense Helena Zimmerman. Pese a residir menos de once años en Kylemore, la pareja introdujo numerosos cambios en el castillo y fue con frecuencia motivo de comentario tanto en la zona como más allá.

1920

Llegan las monjas benedictinas

En 1920, una comunidad de monjas benedictinas irlandesas —conocidas como las Damas Irlandesas de Ypres, cuyo monasterio original en Bruselas databa de 1598— compró el castillo y sus tierras tras haberse visto obligadas a huir de Ypres, Bélgica, durante la Primera Guerra Mundial. Transformaron el castillo en abadía, iniciando un siglo de presencia religiosa continua en Kylemore.

1923–2010

La escuela de Kylemore

En 1923, tres años después de su llegada, las monjas fundaron el internado y colegio femenino Kylemore Abbey School (Scoil Áine), que funcionó hasta su cierre en 2010. Generaciones de alumnas de Irlanda y de todo el mundo recuerdan con cariño su paso por este colegio en un entorno tan singular.

La Leyenda

El Caballo Blanco del Lago

La propia Abadía de Kylemore recoge, entre sus leyendas locales, la de un caballo blanco que emerge de las aguas del lago frente al edificio —dicen que una vez cada siete años— y desaparece de nuevo bajo la superficie antes de que nadie pueda acercarse.

No es la única historia que ronda estos terrenos: también se habla de un ciervo encantado que el perro de Fionn mac Cumhaill persiguió hasta que ambos se perdieron en el lago, y de una roca plana —«la cama del gigante»— bajo la que dicen que descansa, para siempre, un gigante abatido en estas tierras. Ninguna se puede probar. Pero en un valle tan aislado como este, no cuesta imaginar por qué siguen contándose.

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Cómo Visitar

  • Qué incluye: el castillo/abadía, los jardines amurallados victorianos y la iglesia monástica.
  • Horario: conviene confirmar el horario del día en la web oficial, ya que varía por temporada.
  • Aviso: parte del recinto sigue siendo un monasterio en activo — se pide respeto por el carácter religioso del lugar.

Información oficial de visita: kylemoreabbey.com ↗

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